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Preparados y preparadas para el futuro

Además de ofrecer una alimentación saludable y experiencias divertidas a la vez que educativas, Mahi-Mahi tiene una serie de valores asociados a su base pedagógica como por ejemplo el trabajo en grupo, el compañerismo, la igualdad o la autonomía. Existen infinidad de opciones para trabajar esta última, y en Mahi-Mahi empezaremos nuestro recorrido desde la transformación del contexto.

Los espacios tienen que facilitar la libre circulación de los alumnos y alumnas, así como que puedan tener los materiales al alcance de sus manos. Tienen que ser capaces de poder moverse y utilizar lo que necesiten sin ayuda de las personas adultas. Aunque los niños y niñas desarrollen sus capacidades de manera autónoma, el rol de los educadores y educadoras es clave en este proceso. Los educadores y educadoras Mahi-Mahi son los acompañantes en el viaje de los alumnos y alumnas.

La autonomía se desarrolla desde una edad muy temprana. Para fomentarla, es necesario ofrecer los materiales, espacios y experiencias adecuados para cada tramo de edad. Para que cada niño y niña desarrolle las aptitudes y valores mediante el juego o la experiencia, es muy importante que las personas que se encargan del cuidado no cumplan únicamente con un papel de monitor o monitora, tendrán que ser educadores o educadoras. Personas que serán los y las acompañantes en ese proceso de auto-conocimiento y exploración.

La pausa del mediodía se asocia al ocio, pero se puede continuar trabajando la autonomía tal y como se hace en las horas de clase. Es más, los niños y niñas asimilan valores de una manera más relajada, pasándolo bien y disfrutando, por lo que este sería el contexto más adecuado para trabajar la autonomía.

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